Originada en el Japón del siglo XVIII, esta técnica consiste en carbonizar la superficie de tablas de madera para hacerla inmune al paso del tiempo.
A diferencia de los tratamientos químicos industriales o barnices sintéticos que forman películas plásticas degradables por los rayos UV, el Shou Sugi Ban altera la propia estructura química de la madera.
Al someter las tablas a fuego controlado a más de 1000°C, los componentes orgánicos susceptibles a la pudrición (celulosa y hemicelulosa) se queman, dejando únicamente una densa capa protectora de carbono mineral inerte.